La Macarena

Conoce más sobre el increíble lugar
donde ocurre esta historia

Muchas cosas han pasado en la Sierra de La Macarena desde que los indígenas guayaberos la habitaron hace cientos de años, moviéndose de un lugar a otro y viviendo de lo que la selva les daba. En la Colonia, los españoles la llamaron “Selva del Gran Airico”, y estuvo relativamente inexplorada hasta que el francés Jules Crevaux hizo una expedición al norte de la Sierra en 1872, en busca de quina. En 1937, geólogos de la Shell Oil Company comenzaron a explorar la zona y abrieron la pista de aterrizaje, y en la década de 1940 comenzó la colonización, que se disparó luego del comienzo de La Violencia en 1948. Ese mismo año, la Serranía fue declarada Reserva Nacional. 

Desde entonces, La Macarena ha sido el centro de miles de historias de vida en la selva y en la guerra, pero también les ha ofrecido esperanza a sus pobladores. Si quieres saber más, puedes empezar por explorar la página en Wikipedia del municipio de La Macarena y de la Sierra de La Macarena. También te compartimos una colección de libros, documentos, documentales y páginas web sobre La Macarena

Documentales

Libros

Alfredo Molano. La colonización de la reserva La Macarena: yo le digo una de las cosas…. Bogotá: Fondo FEN, Corporación Araracuara, 1989. 

Nicolás Espinosa. Política de vida y muerte: etnografía de la violencia diaria en la Sierra de la Macarena. Bogotá: ICANH, 2010. 

Claudia Leal. A la buena de Dios. Colonización en La Macarena. Ríos Duda y Guayabero. Bogotá: FESCOL, 1995.

Óscar Arcila Niño y Carlos Ariel Salazar. Sur del Meta. Territorio Amazónico. Bogotá: Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi, 2007.

DOCUMENTOS, CAPÍTULOS DE LIBROS
Y ARTÍCULOS ACADÉMICOS​

Alfredo Molano. “Aproximación al proceso de colonización de la región Ariari-Güejar-Guayabero”, en La Macarena: reserva biológica de la humanidad, territorio de conflictos. Bogotá: Universidad Nacional, 1989. 

Alfredo Molano. “Volver a La Macarena”, en El Espectador, 7 de septiembre de 2013.

Fanny Sierra y Hernán Quintero. “Una cultura que nace: Colonización del Guayabero”, en Los pobladores de la selva, tomo 2. Bogotá: ICANH, 1995. pp. 129 – 188 

Daniel Ruiz Serna. “Campesinos entre la selva, invasores de reservas”, en Tabula Rasa 1, pp. 183-210

Mónica Andrade Pardo. “Las cicatrices de la guerra en La Macarena”, en Cerosetenta, 27 de abril de 2012.

Así suena La Macarena

Cada lugar en el mundo suena de una manera particular, pero La Macarena es tan extensa que lo hace de muchas, algunas veces suena como una explosión de selva, río y aves. Otras veces es un concierto de micos chillones, y otras, apenas un susurro del viento sobre el agua.

Mientras producíamos esta serie, con frecuencia nos encontrábamos en estos paisajes sonoros maravillosos, y ahora queremos compartirlos con nuestra audiencia. Así que ponte los audífonos, cierra los ojos y déjate transportar a los paisajes de La Macarena.

CAÑO CRISTALES

El Raudal

La laguna del silencio

visitar La Macarena

Mientras investigábamos y producíamos este podcast, aprendimos muchas cosas sobre La Macarena. Cuando regresamos, nuestr@s amig@s y familia nos llenaron de preguntas del tipo: ¿cómo ir?, ¿qué hace uno allá?, ¿qué tan caro es? Por eso decidimos hacer esta pequeña lista de consejos e ideas para quienes quieren visitar el lugar.

Aunque la zona es conocida en todo el mundo por Caño Cristales, y de hecho, la mayoría de turistas viajan casi exclusivamente a conocerla, toda la zona de la Serranía de La Macarena está llena de lugares increíbles para conocer, y vale la pena tomarse el tiempo de hacerlo.

Si te gustó este podcast y quieres apoyar a la comunidad de La Macarena, la mejor forma es visitandolos. El turismo es la segunda actividad económica más importante del Municipio, no solo porque emplea a muchas familias locales sino porque promueve la conservación de los diferentes ecosistemas.  Si te animas, te sugerimos hacerlo a través de las familias locales, que conocen el lugar mejor que nadie y te llevarán a rincones poco conocidos de La Macarena. Además, te mostrarán cómo se vive realmente entre el campo y la selva.

Los mejores meses para visitar Caño Cristales son entre mayo y noviembre, cuando la Macarenia Clavijera, la flor que le da color, está florecida. En esa época es la temporada alta del turismo; hay más vuelos, más posibilidades de transporte dentro de la región y un mejor acceso a los lugares y servicios turísticos.

Pero si no puedes ir en esa época del año, hay otros escenarios muy bellos que pueden visitarse todo el año, como el Raudal Angosturas o la Laguna del Silencio. Además, en la temporada baja habrá mucha menos ocupación, por lo que podrás disfrutar de un viaje más tranquilo. Eso sí: hará bastante calor.

Recuerda que este es un viaje de aventura: lleva ropa cómoda y fresca de manga larga —en algunas zonas no se permite el uso de bloqueador solar ni repelente de insectos—, zapatos adecuados para caminatas largas en terrenos agrestes, agua suficiente y mucha buena energía. 

La forma más rápida de llegar a La Macarena es por avión. En temporada alta hay vuelos desde Bogotá a través de aerolíneas como Satena, y vuelos chárter desde otras ciudades colombianas. En temporada baja, la mejor opción es volar en avioneta desde Villavicencio.

Por carretera se puede llegar a través de San Vicente del Caguán, a través de una vía sin pavimentar que conecta los dos municipios. Son ocho horas de camino.

Recuerda que para acceder a Caño Cristales debes recibir una capacitación y pagar un impuesto en la sede de Cormacarena en el municipio. Si quieres acceder a la zona de los parques nacionales, también debes pagar por el acceso en la sede de Parques Nacionales.

En el pueblo hay servicios sanitarios básicos, pero es importante que tengas un seguro de viaje en caso de que algo ocurra. Pregúntale a tu operador. 

Igualmente, es mejor que lleves suficientes pesos colombianos en efectivo, pues no siempre es fácil hacer retiros, ni pagar con tarjetas —menos cuando se trata de bancos internacionales— o usar en moneda extranjera.

El servicio de internet y la señal de telefonía celular funcionan relativamente bien en la zona urbana, pero no son constantes.

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